lunes, 12 de julio de 2021

El escenario de los desconocidos

 


"Una cosa rara es el hombre: nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere.”

             Comienzo esta descarga con una de mis frases favoritas de Facundo Cabral, es una de mis frases favoritas, porque describe perfectamente la existencia confusa y muy incongruente de la criatura más rara, complicada y difícil de comprender: <<el hombre>>.

                Y me refiero a el “hombre” como especie, a como se definía antes de que llegara la new wave de las feminazis sin ideales, que defienden argumentos que ni siquiera han fundamentado de forma coherente y que irónicamente (a mi parecer) esas incongruencias entre sus comentarios y formas de actuar, las hacen aún más humanas, mas “hombres” por decirlo de alguna manera. Pero, en fin, ese no es el punto de esta descarga.

                Dejar o sacar a alguien de mi vida siempre ha sido bastante complicado, incluso muchas veces cuando comienzo una relación del cualquier tipo con alguna persona y esta persona me “cae bien” (cabe destacar que eso no pasa con frecuencia, porque mayoritariamente la gente no me agrada), siempre les digo frases como: cuando te vuelves un closed friend of mine, no dejas de serlo nunca, y para ser honestos a estas aturas de mi vida ese comentario me parece bastante creepy.

                La cuestión es que como dice la super frase celebre digna de cualquier premio a la literatura burda: “nada dura para siempre” y no duran las cosas o las relaciones, porque nada está diseñado para ser inmortal, ese concepto de mortalidad no aplica para las personas, ni para las cosas creadas por las personas, aplica solamente para cosas que van mas allá de nuestro entendimiento básico del mundo, pero eso nunca llegaré a saberlo, porque como el resto de los mortales, moriré sin saber la respuestas a miles de preguntas, porque yo tampoco duraré, afortunadamente para siempre.

                Nacemos de una familia que por cuestiones del destino nos tocó, ya bien sea para bien o para mal, es la familia que nos tocó y ya, pero también existen personas que sin vínculos sanguíneos a nosotros consideramos nuestra familia y a veces esas personas se vuelven parte imprescindible de nuestra realidad.

                La verdad es que esas personas las elegimos y muchas veces se quedan, (no para siempre) sino, por el tiempo que son necesarios para nosotros o nosotros seamos necesarios para ellos.

                Todos vamos en el mismo vagón, (“el vagón de la muerte” decía la letra de una canción), ese vagón va lleno de individuos buscando un espacio para estar más cómodos, un vagón en el que muchos no encajan y terminan lazándose por la puerta más cercana y entregarse al olvido.

                No soy de los que deja ir tan fácil, porque no quiero que las cosas cambien, se que eso suele ser considerado un síntoma de depresión, pero no siento que esté deprimido, tal vez tenga algo de distimia, pero al verdad es que me gusta mucho vivir sufriendo, porque cuando no lo estoy la felicidad se hace y siente mas genuina, realmente no entiendo a la gente que busca desesperadamente la forma de ser felices día a día y eso es una cosa de adultos, porque los niños no piensan en eso, los niños solo son niños. Hay un momento en el que dejas de ser niño y automáticamente empiezas a pensar en ser feliz, sin analizar que ya lo eres o eras en el momento que todas esas preguntas empezaron a molestar.

                Divagar para mi es demasiado fácil, mi cerebro piensa a mil kilómetros por hora, y una cosa me lleva a otra y se que a ti también te pasa, pero mi punto es que así como vamos en ese vagón, así como buscamos espacio para sentirnos cómodos, también hay momentos en los que solo queremos estar allí y solo existir, sin ningún problema, sin ninguna necesidad, solo existir, pero no puedes, porque no perteneces a una sola historia, perteneces a las historias de otras personas que también quieren que participes y es allí cuando decides cuantos actores quieres en tu película, la película de tu existencia, es cuando decides quienes serán extras y quienes jugaran un papel importante y así como en cualquier película, uno como director quiere seleccionar a los mejores actores y darles el rol que mejor vaya con su currículo, el problema es que NO SOMOS DIRECTORES DE CINE y ese proceso de selección muchas veces es una mierda.

                No somos directores de cine, nos vemos egocéntricamente a nosotros mismos más como actores y actrices, no como directores, porque al final si todos fuésemos unos Almodovar, no existirían Ángela Molina, Carmen Machi ni Emma Suárez y no habría buenas películas para ser grabadas.

                Todos estamos en nuestras películas, todos tenemos nuestros papeles y los demás actores que están en ellas, tienen sus papeles también, ellos tienen roles secundarios en nuestras películas, pero también roles principales en las suyas, es como una de esas historias que leemos en los libros donde en un capitulo todas las historias se entrelazan y se desata un caos descomunal, que siempre lleva al orden y principalmente nos ayuda a entender el origen y el final.

                En fin, yo elegí no hacer una película, elegí hacer un monologo, elegí quedarme solo con los espectadores y ser el único host o personaje principal en un monologo de horas de silencio en donde los que se queden a escuchar el silencio, serán los únicos importantes protagonistas, los únicos que de verdad valen la pena de ofrecerles un minuto de atención.

                Elijo dejar ir a esos actores, al final muchos de ellos eran actores de segunda categoría y lo sé, porque he aprendido a diferenciar una buena actuación de una mala, porque la película de mi existencia lleva ya bastante tiempo, igual faltan muchos actos por presentar, de todas formas, el show siempre debe continuar, ¿no?

                Todos están para ser actores principales, nadie quiere ser el extra, pero por lo general cuando lees los créditos de las películas te das cuenta que siempre hay mucha gente en ellas, pero solo 2, tal vez 5 eran los personajes principales.

                En el mundo del showbussines también existen vacantes para buscar personajes nuevos, a veces solo debemos despedir a los malos actores y contratar a nuevos actores que solo con el tiempo sabremos que tan buenos actores son y si metemos la pata contratando a otro mal actor, al menos eso nos dará la oportunidad de seguir en la búsqueda de ese ganador del Oscar.

               Christian Mercury.

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