Hoy he recordado que sé escribir. Que tengo esta condena hermosa: la de poder nombrar lo que siento.
Lo había olvidado, como tantas cosas. Pero esta noche, entre sombras, decidí volver.
Porque quizá lo único que aún me pertenece por completo… es mi voz.
Carta para mi.
De mi.
Hola, espero que estés bien y también espero que aún conserves la capacidad para leer estas palabras. Si no es así, porque la vida a veces es un poco cruel (y lo sabes), no pasa nada. Sé que en tu memoria habrá un recuerdo diminuto de alguna vez en el pasado haber escrito esta carta para ti.
Querido yo del futuro:
¿Ya dejaste de llorar? ¿Ya dejaste de sentir ese vacío infinito que te agobia desde que tienes uso de razón? Ojalá que sí. Ojalá seas feliz. Ojalá ahora sí haya valido la pena haber dejado todo atrás y haber estado solo por tanto tiempo. Ojalá las veces en que necesitaste un abrazo se hayan acabado, y hasta hayas conseguido quien te los dé con intereses.
No viste crecer a la mayoría de tus sobrinos y los que dejaste cuando eran niños se volvieron adultos sin tu presencia. Pero no pasa nada, ellos siempre estuvieron en buenas manos. Tal vez, con suerte, sepan tu nombre.
Querido yo del futuro,
Perdóname si, en vez de ayudarte a aliviar todas tus penas, ayudé a que se multiplicaran. Perdóname si ahora sufres las consecuencias de mis actos. Pero créeme que nunca fue mi intención herirte. Créeme que nadie te ha querido como te quiero yo.
Si sigues terco diciendo que no necesitas a nadie, hazte un favor y entrega ese amor tan lindo que tienes, porque se puede perder, como se pierde un tesoro en el mar, y el universo necesita que la gente ame como tú lo haces: con honestidad genuina, y locura apasionada, esa que solo tú —y unos pocos que te conocen— saben que tienes.
Querido yo del futuro,
Espero que no hayas olvidado los momentos geniales que viviste con tu familia y amigos. Sé que muchos de ellos siguen allí para ti, porque aunque nunca fue un acuerdo hablado, estaba claro que nunca nos dejaríamos. Recuerda que ellos —tus amigos— conocieron al verdadero tú y, aun así, te aceptaron y defendieron a capa y espada.
Querido yo del futuro,
Eres la evidencia de que todo lo malo que le puede pasar a una persona, todo el poco optimismo, orgullo o la escasa esperanza que alguien pueda le pueda tener a alguen… no son suficientes para impedir que salieras adelante. Todos te subestimaron, todos te menospreciaron, pero siempre tuviste tus ideas claras: ser feliz a pesar de todo lo malo.
Yo nunca dejé de creer en ti. A veces te odié con todas mis fuerzas. A veces solo quería que desaparecieras, porque sentí que nadie te quería. ¿Y adivina qué? Sí hay gente que te quiere. Pero no necesitas ser amado por nadie para amarte a ti mismo.
Querido yo del futuro,
Espero que no me extrañes. Espero que solo me recuerdes. El yo de ahora extraña mucho su pasado, pero sabe que no va a volver, y eso lo mantiene triste. Toma este consejo: sigue viviendo tu momento, cada segundo, y quédate siempre con lo bueno, porque ya de lo malo estamos hastiados todos.
Aunque no lo creas, es verdad: te quiero mucho. Cuídate, y sigue amando tu cerebro, que es la clave de tu felicidad.
PD: No te escribo esto para que recuerdes lo malo, yo me encargo ahora de sufrirlo por ti. Enjoy the ride.
Christian Castilla.