martes, 13 de enero de 2026

Vivo en mi novela favorita

Nos vendieron la globalización como si fuera YouTube para el progreso, pero la globalización no nos hizo más libres, Nos hizo más observables y más fáciles de controlar.

Mismas crisis, mismas guerras, mismos incendios, mismos desplazados, mismas noticias, mismo pánico. Todo en 120 minutos.

Y, al igual que en 1984, el truco no era solo vigilarte. Era controlar la narrativa.

Antes los problemas eran locales. Ahora son sistémicos.

Una sequía en África sube el precio del pan en Colombia. Una guerra en Ucrania sube el precio de tu gasolina. Un colapso bancario en Nueva York jode tu arriendo en Bogotá.

La globalización no conectó culturas. Conectó vulnerabilidades.

Y aquí es donde entran los medios y no vengo con una idea de izquierda, tampoco es mi realidad paranoica alterada, es la realidad y ya, porque no importa si estás en Caracas, Madrid o Hawái abres una pantalla y lo primero que ves: es la misma guerra, el mismo desastre, el mismo enemigo, la misma narrativa.

Eso no es información, es coreografía.

Cinco o seis conglomerados mediáticos deciden: qué existe, qué es relevante, qué es una “crisis”, qué se olvida, qué se exagera y lo más importante de todo, de qué no se habla.

Y aquí está el truco sucio: Los dueños de los medios son los mismos dueños de las petroleras, los bancos, las constructoras, las industrias militares y fondos de inversión.

O sea, los que crean el problema controlan cómo se habla del problema.

Las petroleras te hablan de cambio climático. Los bancos te explican la desigualdad.
La industria armamentística te habla de paz y es e
ntonces, cuando la contaminación se convierte en “estilo de vida”, las guerras en “conflictos complejos” y la migración en “crisis humanitaria”.

Pero nunca se llama por su nombre real: control masivo o exterminio de humanos ilusos.

A nosotros nos muestran el humo, no el incendio. Nos enseñan a pelear con otros pobres diablos como nosotros mientras los ricos se vuelven más ricos.

Lo que nos llega es apenas una cuarta parte. El resto se filtra, se suaviza y se edita
para evitar caos social y mantenernos ignorantes del verdadero problema.

No nos engañemos, la globalización no nos hizo ciudadanos del mundo. Nos hizo rehenes del mismo sistema que ahora explota todo en todos lados al mismo tiempo.

Bienvenido al Gran Hermano versión 5G.
No nos vigilan para castigarnos.
Nos vigilan para destruirnos.


Christian Mercury.

Vivo en mi novela favorita

Nos vendieron la globalización como si fuera YouTube para el progreso, pero la globalización no nos hizo más libres,  Nos hizo más observabl...