El mundo como lo conocíamos ha dejado de existir, vivimos en un mundo nuevo, lleno de humanos nuevos, a los que a pesar de no aceptarlo: AMAN LAS ETIQUETAS, se entusiasman al decir, que son la generación de la aceptación y realmente están contra todo aquello que no tiene un label, es una contradicción inverosímil que se volvió el paradigma más errático y sin sentido del tercer milenio.
Yo vengo de la generación Y, pertenezco a la generación de milennials, gente muy global y narcisista, vimos la llegada de la internet y nos volvimos adictos a ella, creemos que merecemos un trofeo por el mínimo esfuerzo y sentimos la necesidad absurdas de causar impresiones a personas que nos nos interesan.
Como humanos, queremos desesperadamente pertenecer y los centennials, aceptan ese statement como una realidad absoluta, quieren pertenecer tanto que han creado mil etiquetas distintas para todo y con la llegada de lo políticamente correcto, el no querer ser etiquetado se ha vuelto el problema del siglo, se ha convertido en la critica más notoria de este nuevo mundo al que hemos visto envejecer ante nuestros propios ojos.
Pero en un mundo lleno de etiquetas, la gente de bien, ¡ya no existe! Eso quedó en el olvido, el ser decente, puede ser en ocasiones indecente, ser normal, ahora es anormal y lo que era costumbre, es ahora un cliché aburrido totalmente no adaptable a este nueva realidad.
No se ustedes, pero eso de la gente nice y las buenas costumbres, nunca fueron parte de mi, realmente ese concepto me parece desconocido yo solo he conocido gente tipo:
Una "gorda puta" como Kim Kardashian que cree que está buenísima y nadie le para.
A un argentino bruto, a quien por cierto le hice hace unos años atrás, un trabajo en unas páginas web y que me tenía trabajando 8 horas al día, soportando sus gritos histéricos de lunes a viernes, por dos meses y quien nunca me pagó.
A una niña enloquecida por el escaso peso corporal de gente que no conoce ya que es de esas que se matan a punta de no comer nada y que lloran todo el día porque no son el The Devil Wears Prada, sino, para desgracias suyas, son unas pobres diablas que tienen que vestir de cualquier cosa.
Fue a ella misma a quien me le ofrecí para comprarle un frasco de laxante sin remordimiento alguno, porque, no puedes cambiar a la gente de la noche a la mañana, no lo intentes siquiera, muéstrale opciones, lo demás no es problema tuyo.
Conocí jóvenes tan viejos como mi papá, gente desubicada como un chico homofóbico que no tuvo ningún problema en masturbarse con otros gays y salir en vivo en chatturbate para ganar algunos dólares, el trabajo del milenio: ser modelo webcam #TragameTierra.
Conocí a un idiota que utiliza la palabra “indecencia” respecto al hecho de fumar marihuana, pero le da queso ver a la vecina cambiarse en las mañanas desde la ventana de su casa; un cerdo de primera.
Carajitas que les comen el cuento a los papás cuando les dicen que no sirven para nada y entonces se auto flagelan. Padres matando hijos, hijos dejándose matar por sus padres.
Hombres solteros totalmente ebrios sosteniendo vasos de alcohol con una mano mientras un perro les lame la otra, con la que no sostienen nada.
Una esposa que hace de dama de compañía, en el mejor de los casos; o una dama de compañía que hace las labores de la esposa.
Una secretaría que hace de puta (mis favoritas).
Un adicto al sexo que es un desastre, pero muy gracioso y que, aunque se acueste durante toda la semana con chicas diferentes, igual se masturba viendo xvideos a las 2 de la mañana en su cama y jamás lava las sábanas, todo un Charlie Sheen.
He sabido de gente que se la pasa en pastillas y bailando electro cada fin de semana en cada fiesta a la que pueden ir. A chicos muy imbéciles rindiendo culto al hip-hop usando zapatos Adidas y Nike Force.
Hay de todo, señores, hay de todo.
Conocí uno que otro chico en verdad feliz, que le importa una mierda lo que hagamos los demás con nuestras vidas.
Y me conocí a mí, un cretino de primera que siempre tiene mucho que decir, pero que no lo comparte, por aquello de no querer molestar, un chico muy atormentado por el que dirán, pero no tanto como para soportar a los aburridos comentarios de la gente que lo rodea.
PD: en las oficinas ya no estarán los fumadores, pero quedan los que se toman un descanso para ver videos (tontos) en youtube, revisar la cuenta de facebook, cargarse en el baño que luego usarás tú, y las que se ponen a sacar cuentas de cuánto les falta ahorrar para ponerse las tetas. Los y las preocupadas por su salud, que piensan que lo que comen los demás es lo que las puede engordar, pero se comen de almuerzo un BigMac.
Pura buenas costumbres.
Pura salud.
Pura decencia.
Bueno, también existe Camila Canabal, esa sí merece que le digan señora.
Christian Mercury.




