miércoles, 29 de septiembre de 2021

¿Dónde está la gente de bien?

El mundo como lo conocíamos ha dejado de existir, vivimos en un mundo nuevo, lleno de humanos nuevos, a los que a pesar de no aceptarlo: AMAN LAS ETIQUETAS, se entusiasman al decir, que son la generación de la aceptación y realmente están contra todo aquello que no tiene un label, es una contradicción inverosímil que se volvió el paradigma más errático y sin sentido del tercer milenio.

Yo vengo de la generación Y, pertenezco a la generación de milennials, gente muy global y narcisista, vimos la llegada de la internet y nos volvimos adictos a ella, creemos que merecemos un trofeo por el mínimo esfuerzo y sentimos la necesidad absurdas de causar impresiones a personas que nos nos interesan.  

Como humanos, queremos desesperadamente pertenecer y los centennials, aceptan ese statement como una realidad absoluta, quieren pertenecer tanto que han creado mil etiquetas distintas para todo y con la llegada de lo políticamente correcto, el no querer ser etiquetado se ha vuelto el problema del siglo, se ha convertido en la critica más notoria de este nuevo mundo al que hemos visto envejecer ante nuestros propios ojos.

Pero en un mundo lleno de etiquetas, la gente de bien, ¡ya no existe! Eso quedó en el olvido, el ser decente, puede ser en ocasiones indecente, ser normal, ahora es anormal y lo que era costumbre, es ahora un cliché aburrido totalmente no adaptable a este nueva realidad. 

No se ustedes, pero eso de la gente nice y las buenas costumbres, nunca fueron parte de mi, realmente ese concepto me parece desconocido yo solo he conocido gente tipo:

Una "gorda puta" como Kim Kardashian que cree que está buenísima y nadie le para. 

A un argentino bruto, a quien por cierto le hice hace unos años atrás, un trabajo en unas páginas web y que me tenía trabajando 8 horas al día, soportando sus gritos histéricos de lunes a viernes, por dos meses y quien nunca me pagó.

A una niña enloquecida por el escaso peso corporal de gente que no conoce ya que es de esas que se matan a punta de no comer nada y que lloran todo el día porque no son el The Devil Wears Prada, sino, para desgracias suyas, son unas pobres diablas que tienen que vestir de cualquier cosa.

Fue a ella misma a quien me le ofrecí para comprarle un frasco de laxante sin remordimiento alguno, porque, no puedes cambiar a la gente de la noche a la mañana, no lo intentes siquiera, muéstrale opciones, lo demás no es problema tuyo.

Conocí jóvenes tan viejos como mi papá, gente desubicada como un chico homofóbico que no tuvo ningún problema en masturbarse con otros gays y salir en vivo en chatturbate para ganar algunos dólares, el trabajo del milenio: ser modelo webcam #TragameTierra.

Conocí a un idiota que utiliza la palabra “indecencia” respecto al hecho de fumar marihuana, pero le da queso ver a la vecina cambiarse en las mañanas desde la ventana de su casa; un cerdo de primera.

Carajitas que les comen el cuento a los papás cuando les dicen que no sirven para nada y entonces se auto flagelan. Padres matando hijos, hijos dejándose matar por sus padres.

Hombres solteros totalmente ebrios sosteniendo vasos de alcohol con una mano mientras un perro les lame la otra, con la que no sostienen nada.

Una esposa que hace de dama de compañía, en el mejor de los casos; o una dama de compañía que hace las labores de la esposa.

Una secretaría que hace de puta (mis favoritas).

Un adicto al sexo que es un desastre, pero muy gracioso y que, aunque se acueste durante toda la semana con chicas diferentes, igual se masturba viendo xvideos a las 2 de la mañana en su cama y jamás lava las sábanas, todo un Charlie Sheen.

He sabido de gente que se la pasa en pastillas y bailando electro cada fin de semana en cada fiesta a la que pueden ir. A chicos muy imbéciles rindiendo culto al hip-hop usando zapatos Adidas y Nike Force.

Hay de todo, señores, hay de todo.

Conocí uno que otro chico en verdad feliz, que le importa una mierda lo que hagamos los demás con nuestras vidas.

Y me conocí a mí, un cretino de primera que siempre tiene mucho que decir, pero que no lo comparte, por aquello de no querer molestar, un chico muy atormentado por el que dirán, pero no tanto como para soportar a los aburridos comentarios de la gente que lo rodea.

PD: en las oficinas ya no estarán los fumadores, pero quedan los que se toman un descanso para ver videos (tontos) en youtube, revisar la cuenta de facebook, cargarse en el baño que luego usarás tú, y las que se ponen a sacar cuentas de cuánto les falta ahorrar para ponerse las tetas. Los y las preocupadas por su salud, que piensan que lo que comen los demás es lo que las puede engordar, pero se comen de almuerzo un BigMac.

Pura buenas costumbres.

Pura salud.

Pura decencia.

Bueno, también existe Camila Canabal, esa sí merece que le digan señora. 


Christian Mercury.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Memory remains.

Recordar, conmemorar, tener presente, acordarse, revivir, añorar, en fin, palabras que se acomodaron en mi vocabulario e hicieron cual castor una presa de recuerdos inmemorables difíciles de olvidar. Palabras que se atribuyeron el derecho de cambiar mis pensamientos y volvieron mi memoria un hall decorado con cuadros y retratos de momentos y personas del pasado que siempre permanecerán colgados en esas infinitas paredes pintadas con lagrimas nostálgicas, generadas por la impotencia de no poder vivir una vez más esos felices, gratificantes y ¿por qué no? tristes y melancólicos momentos.

 Darle lugar a esos pensamientos puede llevar a la ansiedad, no tener a tus seres queridos cerca al momento de un abrazo, puede traer ansiedad, vivir constantemente recordando momentos del pasado puede traer ansiedad, pero pensar en lo que aún no logras, también puede, así que tú decides, al final la vida se basa en eso, en la toma de decisiones, para bien o para mal.

Organizar mis pensamientos para hablar de este tema fue mucho mas difícil de lo que pensé, son demasiados tópicos y maneras de expresarlo que llegan a mi mente y no puedo articularlos todos, pero de alguna manera las palabras siempre logran coexistir y formar todo este caos de opiniones que genera mi cerebro cuando me pongo a escribir.

Sin darme cuenta, he pasado gran parte de mi vida extrañando, extrañando momentos, personas, situaciones, emociones, olores, sabores, placeres, dolores, sin darme cuenta, extrañar se volvió mi tatuaje más viejo y mi estilo de vida más reciente. 

No soy el único que se siente así, todos extrañamos a alguien o algo, tal vez a un amor, tal vez a un amigo, a un familiar, a un hijo, a un perro o un pais, extrañar es parte de todo, siempre estará allí. No podemos hacer nada para evitar recordar, solo hay que disfrutar hacerlo, porque como dicen el dicho: "recordar es vivir".

Fuck! Extraño demasiadas cosas, la lista es infinita, pero recordarlas me hace sentir que quiero vivir momentos así otra vez, no vivir en el pasado, sino, crear nuevos recuerdos y conocer nuevos personajes para extrañarlos en el futuro. 

Extraño cosas que nunca pensé en la vida que alguna vez llegaría a extrañar, por eso siempre digo que la vida es una perra maldita y lo mantengo, siempre llena de ironía, esperando el momento oportuno para decirte con cara de cinismo: - te lo dije -.

"El que se ríe sólo, de sus picardías se acuerda", nunca una frase popular fue tan asertiva, ver a una persona reír sin aparente motivo a solas,  no quiere decir más que, está recordando un momento qué disfrutó mucho, porque recordar es vivir.

Por eso hay que vivir al máximo y en lo posible mantener una higiene bucal fabulosa, para que en el futuro, cuando irremediablemente recordemos, esas memorias estén llenas de maravillosos momentos que nos dibujen una sonrisa en la cara de editorial de revista odontológica. 

Sonríe, te estoy viendo.


Christian Mercury.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Her.

Desde mis entrañas.

A todos, menos a ti.

 

Entendiendo y comprendiendo su ya innecesaria existencia, ella se dio cuenta de que era inútil seguir adelante. Tratar de entender o de que le importaran los sentimientos de los demás, para ella ya no era una obligación, puesto que decidió emprender una nueva vida, en la que las demás personas participarían como extras y que la participación de esos extras era más que nada para rellenar un espacio vacío, para que la historia no se volviera un total aburrimiento.

Analizar cuáles serían sus siguientes pasos era lo siguiente que tenía que planificar, puesto que solo sabía lo que había pasado, pero no sabía y tampoco suponía lo que estaba por venir porque, como cualquier adolescente, solo se enfocaba en su presente, teniendo en cuenta su pasado, pero nunca o mejor, no quería, pensar en su futuro.

Los extras, no eran para que estuvieran con ella cuando los necesitara, eran algo menos que eso, solo eran (como ellas los veía), un montón de ratones de laboratorios para sus experimentos, los cuales eran: 1. probar cómo se desarrollaba el amor en las personas y 2. cómo cambiaban sus actitudes y opiniones con base en dicho sentimiento, viendo el mismo desde diferentes puntos de vistas; el amor a un hijo, el amor a un familiar, el amor a un amigo y el más complicado de todos: el amor a una persona con la que quieres pasar el resto de tu vida sin importar las dificultades.

En su "antigua vida" ella nunca se enamoró, pero vio como muchas personas lo hacían y eso creó en ella un sentimiento muy fuerte en contra del amor, de hecho, todo lo contrario, lo que ella sentía era odio y también era el único sentimiento que sentía de verdad, no solo contra el amor, sino, también, contra sí misma.

Se odiaba por el hecho de recibir amor, pero no sentirse capaz de darlo. Siempre pensó en su "otra vida" que  el amor no era un sentimiento necesario para el ser humano, más bien lo veía como un estado del subconsciente que se tenía que estudiar y examinar muy detalladamente antes de ser ejecutado.

Se odiaba a sí misma, por ser hipócrita al opinar que el suicido no era una solución, porque lo que en realidad pensaba, pero que no comentaba con nadie, era que las personas que terminan con sus vidas por indeterminadas razones, eran personas valientes que decidieron acabar con esta farsa que muchos llamaban vivir, sin importarles cuales fuesen las consecuencias, (tanto en el mundo de los hombres, como en el mundo de los muertos).

No le importaba la religión, pero siempre respetó las decisiones de sus ahora “extras”, de creer en “entidades” que no podían ver, pero que eran los creadores de todo lo existente, les otorgaba el derecho de creer en toda esa basura, solo cómo recompensa de estar vivos y soportar todo lo que esas “entidades” les hacían vivir.

Su primer experimento consistía en hacer que uno de sus “extras” se enamorara de ella, hacer eso no iba a ser tan difícil (pensaba ella), porque en su “antigua vida”, en el “viejo mundo”, siempre había chicos que se enamoraban de ella, sin siquiera conocerla.

Buscar un conejillo de indias fue un trabajo sencillo, ella no tenía una lista de lo que estaba buscando, solo bastaba con elegir al chico que más sentimientos sentía hacia ella y ese era un chico que vivía a dos casas de la suya y que desde muy niño siempre estuvo enamorado de ella.

Comenzaron a salir, a pasar más tiempo juntos, salir a cenar, pasear y todas esas cosas que sus “extras” (alguna vez amigas), le contaban.

Al cabo de un tiempo decidió que ya era tiempo de darle fin al experimento y finiquitar lo que había iniciado; el segundo paso era: romperle el corazón al chico.

Ella quería demostrarse, no sólo a sí misma, sino, también al mundo entero, que no se pueden tener sentimientos sinceros hacía las personas como los que uno siente por sí mismo, porque que ella no lo sentía (o mejor dicho), no lo sabía.

Fueron tres meses realizando un experimento, fueron tres meses en los que hizo cosas con ese chico, las mismas cosas que sus antiguas amigas le contaban, cosas las cuales siempre terminaron destrozándoles el corazón a cada una de ellas y que ella pensó que nunca le pasaría.

Después de pasar una noche agitada, pensando en cómo acabar con el experimento (léase bien destrozarle el corazón aquel chico), llegó la mañana y aún no encontraba como hacerlo, no sabía que o porque, pero estaba dudando de hacerlo ahora.

No, no se vale tener sentimientos por alguien, se repetía aquella chica confundida, que ahora experimentaba cosas que nunca había sentido y se había negado a sentir.

Ella no entendía que el amor, no era cuestión de estudiarse o de entenderse, no era cosa de un experimento, es cuestión de sólo sentir y que uno no decide cuándo, ni cómo, ni a quién amar.

El chico llegó a la puerta de su casa como todos los días desde hacía 3 meses, ella no abrió la puerta, no se sentía bien, él entró después de tocar la puerta varias veces y darse cuenta de que la misma estaba abierta.

Entró, la buscó, la encontró…

La vio sentada a la orilla de su cama en su habitación, con la cara inexpresiva, le preguntó qué le pasaba, ella no respondió, él tomó asiento a su lado y la abrazó, le dio un beso en la mejilla y después de un par de minutos ella dijo: -Tengo algo que decirte…-

Ella lo hizo, así, sin más ni menos, le dijo toda la verdad, su experimento funcionó, le rompió el corazón aquel muchacho, pero no se sentía bien (no como cuando algún proyecto que realizas tiene resultados positivos), esta vez no solo el corazón del chico saldría roto, esta vez también el de ella.

Suponiendo siempre, varios finales posibles, como buen científico, ella ya tenía preparado el perfecto final, en caso de que las cosas no salieran como ella quería y por primera vez en su vida, una vida que ella no apreciaba, que no disfrutaba y que no quería seguir viviendo; pensó en el futuro, un futuro con un corazón roto y un futuro que no quería vivir y que principalmente no soportaría.

Había vivido una vida miserable, en un mundo miserable, había perdido el sentimiento de seguir viviendo, no sentía nada por nadie, no sentía nada por sí misma, todo eso y sin haber vivido una decepción amorosa, pero que ahora vivía una que ella misma se buscó, por eso antes de que el muchacho entrara a su casa, ella había ingerido una taza de blanqueador de ropa que encontró en la cocina de su casa entre los productos de limpieza.

Ella no sobrevivió, ella no pudo terminar su experimento, ella no pudo soportar, ella nunca aprendió que el amor no es cosa de ciencia y que no debemos tratar de estudiarlo, el amor es cuestión de sentimientos y solo debemos sentirlo.

Christian Mercury.

martes, 7 de septiembre de 2021

NUNCA.

    

    


    A veces, en ciertas circunstancias cuando pienso en ti, trato de no recordar los momentos que disfruté a tu lado, puesto que si mi deber es olvidarte tengo que recordar los momentos tristes que me hiciste pasar, pero solo me viene a la cabeza una palabra: NUNCA.

NUNCA fuiste capaz de hacerme daño porque, NUNCA dejaste de cuidarme.

NUNCA me hiciste falta, porque NUNCA te apartaste de mí.

NUNCA sufrí de desamor, porque NUNCA le hiciste daño a mi corazón.

NUNCA pensé en algo triste, porque NUNCA dejabas de hacerme reír.

NUNCA una palabra de 5 letras y simple en su estructura, pero con un significado muy fuerte que NUNCA fue mejor definida que cuando te recordé. 

Christian Mercury.

Marta.

 

    Era la mañana de un domingo de diciembre, Marta se despertaba de lo que había sido la tercera noche en la que no podía dormir bien, por una pesadilla que no la dejaba en paz.

    Esa mañana a diferencia de las mañanas anteriores, Marta no se levantó de la cama llorando corriendo a abrazar a sus padres, todo lo contrario, se quedó en su cama arropada y relajada sin que nada (más que el recuerdo de esa pesadilla) la molestara.

    Marta tenía apenas 8 años, pero su manera de pensar no era la de una pequeña. Mientras que sus amigas del colegio se interesaban en muñecas a Marta le gusta pasar la mayor parte del tiempo del recreo jugando con hojas secas y animalitos muertos, eso la llevó a ser una niña retraída, introvertida y rechazada y es por eso que no tenía ningún amigo.

    Sus padres y maestros sabían de esa conducta y desde muy pequeña, Marta había estado recibiendo tratamiento psicológico, pero nada de eso funcionó, lo único que lograron esos últimos años en terapia, fue enseñarle a Marta como ocultar lo que realmente le gustaba y comportarse de la manera más “normal” frente a sus papás.

Ella sabía lo que ocurriría ese día y sabía que nada iba a detenerla.

- Marta mi amor ven a comer- Dice la madre de Marta a través de la puerta, pues desde hacía 2 años atrás que le habían dado una habitación sola y sus padres respetaban mucho su privacidad.

 

-     Bajo en un segundo- Contestó la niña aún arropada desde su cama.      

    La madre de marta quien vivía preocupada por el desarrollo psicológico de su hija, era una mujer muy paciente y comprensiva, quien después de un accidente de auto perdió lo que iba a ser su segundo hijo y quedó estéril. Ella a pesar de que quería mucho a su hija lo que realmente deseaba era un niño normal que tuviera amigos y una infancia feliz, como todos los padres desean.

    El padre de Marta era un hombre obeso y alcohólico que cada fin de semana después de unas cuantas cervezas le decía a su mujer que estaba dañada, porque no le podía dar más hijos y la única que tuvo era una loca prospecto de asesina y es por eso que todas las mañanas primero desayunaba él y luego la madre levantaba a Marta para que no tuvieran el mínimo contacto.

-Buenos días mi amor ¿Cómo dormiste anoche?- Pregunta la madre a su hija sabiendo muy bien que hace tres días la molesta una pesadilla, pero sin conocer los detalles de la misma.

 

-Muy bien mami, gracias- Responde Marta.

 

-¿Después del desayuno quieres salir a jugar al patio?  Hace un hermoso día- Le sugiere la madre a Marta para motivarla a salir y que se divierta un rato.

 

-Me encantaría- Responde Marta. -¿Y mi papi? ¿Está en casa?- Pregunta con una sonrisa la pequeña.

 

    Marta adoró desde muy pequeña a su padre, para ella era un hombre encantador muy amoroso y lleno de cariño y seguía opinando lo mismo, pues nunca sintió el ya obvio rechazo de su padre, quien hacía semanas estaba evitándola a como dé lugar.

-Tuvo que salir de inmediato al trabajo - Mintió la mamá a la niña sabiendo que el padre estaba en su habitación evitando verla y pasando la borrachera.

 

-Esperaré hoy a que venga para jugar con él, porque lo extraño mucho- Exclama la niña llena de entusiasmo.

 

    En la cocina había una mesa con un florero de cristal lleno de flores amarillas que la mamá de Marta recogía todas las mañanas del jardín y que por razones que no conocía Marta detestaba con todas sus fuerzas.

    Marta espera con calma a que su madre le sirva el desayuno, pero para su sorpresa esa mañana no desayunaría.

    Marta a la edad de 8 años la mañana de un domingo de diciembre, se paró de su silla, se montó en la mesa, tomó el florero con las flores amarillas, lo rompió, tomó el vidrio más grande, se acercó a su madre y se lo enterró en el cuello; la sangre que emanaba del cuello de su madre, ahora le recorría por sus manos y pintaban los estampados de flores de un vestido color azul cielo de un rojo carmesí lleno de glóbulos rojos.

    La pesadilla que Marta había tenido los últimos 3 días era la de su padre diciéndole que no la quería, porque su madre no servía, porque daba niños mal formados, locos, futuros asesinos, lo que la niña nunca supo es que no era un sueño, eran las cosas que su padre borracho le gritaba a su madre y que ella escuchaba mientras dormida, porque provenían de la habitación de al lado.

    Hoy Marta está recluida hace 5 años en un hospital psiquiátrico infantil, su madre murió y su padre nunca la ha ido a visitar, no se sabe nada de él, hoy por hoy la niña sólo recibe la visita de los enfermeros del hospital para administrarle diariamente la dosis de medicamentos para la ansiedad y mirarla con la misma cara con la que sus padres siempre la vieron, una cara de miedo y desprecio que la hacía sentir como en casa otra vez.

Christian Mercury 

  

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